LISBOA, A CIDADE DAS SETE COLINAS.

P1020004 Domingo 3 de Febrero de 2013

Para escapar un poco del frio invierno, decidimos ir a Lisboa en Portugal. Una hermosa capital europea con un clima mucho más agradable que el del resto de Europa, ideal para aquellos que no les gusta el frio. Durante toda la semana que estuvimos en la ciudad, el sol nos acompañó y la temperatura no bajo de los 10°, lo cual es genial comparado al frio húmedo de Bordeaux en el mes de Febrero.

Este viaje a Portugal fue nuestra primera experiencia “surfeando en Couchsurfing”, lo que nos permitió  alojarnos durante una semana en la casa de una pareja portuguesa que conocimos gracias a esa página de internet. Los portugueses que nos hospedaron fueron muy amables con nosotros y excelentes anfitriones!

Alexandra, que estaba en época de vacaciones, nos acompañó a recorrer la ciudad, nos habló sobre su país, la época de la dictadura de Salazar, la importancia de los “Descubrimientos” en la historia nacional, la situación política y económica actual, etc. Además, nos cocinó muchos platos típicos de Lisboa, como el “Bacalhau” (pescado característico de la cocina portuguesa, pero que paradoxalmente no se encuentra en el mar de Portugal ya que es un pez de aguas frías), unos platos a base de carne de cerdo  y un delicioso “bolo de cenoura com cobertura de chocolate”.

Por otro lado, Pedro nos ayudó a conocer mejor las bebidas de Portugal, sus excelentes vinos de Porto, el “Aguardente de Madeira” y la Ginja, un licor elaborado a base de cerezas (Truffe fue quien mas disfrutó degustando estas nuevas bebidas, desconocidas a su paladar). Además, el cuarto día de nuestra estadía en el país, nos llevaron a dar un paseo en auto. Durante el recorrido visitamos Sintra, una hermosa ciudad donde se encuentra un palacio de estilo romántico en la cima de una colina llamado “Palacio da Pena”. También fuimos a Cascais, una de las playas más lindas cerca de la ciudad de Lisboa, los acantilados de Boca del Infierno y “Cabo da Roca”, el punto más occidental de Europa. Lamentablemente, el tiempo no nos permitió visitar la “Quinta da Regaleira” y el castillo que se encuentra en la ciudad de Sintra.

En relación a la ciudad de Lisboa, ella nos pareció encantadora. Sus famosos eléctricos, los colores de las casas, las estrechas calles en piedra, las decoraciones en azulejos, la ropa tendida en las ventanas y los ancianos charlando con sus vecinos de enfrente sin salir de sus casas (de ventana a ventana, lo cual es posible porque las calles son muy angostas) hacen de esta capital europea, una ciudad muy pintoresca donde aún se conservan muchas tradiciones. Para aquellos que les gusta visitar los sitios más ancianos y la arquitectura de época, Alfama y Bairro Alto son los lugares indicados. Además, estos dos sitios, son de los pocos que resistieron al Terremoto de Lisboa de 1755 que destruyó gran parte de la ciudad (El Marqués de Pombal, fue el encargado de la reconstrucción).  Al perderse por las calles de estos dos barrios, uno experimenta la sensación de volver en el tiempo.

Otros lugar que visitamos y que creemos que vale la pena ver para todo aquel que vaya algún día a Lisboa, es el “Monasterio dos Jerónimos”, al lado del cual se consiguen los famosos “Pasteis de Belem”, el equivalente a “Pasteis de Nata”, pero más ricos y cuya receta nunca ha sido revelada y que fueron creados en el siglo XVIII por los monjes del monasterio. Además, muy cerca de este sitio se encuentran la Torre de Belem, en la desembocadura del río Tejo y el “Padrao dos Descobrimentos”, un monumento hecho en honor a los personajes más importantes de la historia de Portugal, que participaron en la era de los “Descubrimientos” (término que suscita criticas debido a que ya habían pueblos que habitaban en estas tierras antes de la llegad de los colonizadores). En esta zona pudimos ver el lugar tan importante que ocupa en la historia y la identidad del país, la época de los “descubrimientos”.

En relación al idioma, Truffe y Tango, (quienes estudian desde hace 6 meses el Portugués de Brasil) creían que sería mucho más fácil, sin embargo tuvo sus complicaciones, principalmente los primeros días, dado que la pronunciación de Portugal cambia mucho en relación al Portugués de Brasil (más cerrada y menos cantada). Sin embargo, luego de unos días con Alexandra y Pedro, el oído se acostumbró y fue posible tener largas e interesantes charlas con nuestros nuevos amigos.

El último día, al despedirnos de ellos, nos obsequiaron algunos libros en portugués con unas lindas dedicatorias. Por nuestra parte, también decidimos comprar algún libro de recuerdo. Lamentablemente, no conseguimos ninguno de Saramago, sin embargo compramos uno de Fernando Pessoa, un destacado escritor y poeta portugués de comienzos del siglo XX. De esta manera, pudimos llevarnos con nosotros una parte de Lisboa, a través del libro de un escritor portugués, en su lengua original, para conservar en nuestra biblioteca, como recuerdo de nuestra estancia en la Ciudad de las Siete Colinas.

Truffe & Tango

 Cascais                  Cabo de Roca

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