Naturismo en Landes

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Primer experiencia con el naturismo de Truffe y Tango en el departamento de Landes…

Arribamos al destino deseado aproximadamente a las 10 de la noche. Nos informamos un poco sobre la reglamentación del camping, hicimos la carpa y esperamos con ansias que llegara el amanecer para poder vivir nuestra nueva experiencia. Sin embargo, al amanecer nos encontramos con una mañana bastante fresca que nos obligaba a utilizar la ropa. Por ello, decidimos dar un paseo por el bosque mientras esperábamos la llegada del calor. Fue en esta caminata donde nos encontramos con los primeros “naturistas”, hombres y mujeres quienes nos llevaban otro ropaje que su propia desnudez.

Al principio, no pudimos evitar sentir cierta vergüenza al cruzar los primeros campistas quienes felices exhibían su desnudez, pero luego de un rato la situación se tornó completamente natural para nosotros. Familias enteras, niños, adolescentes, padres y abuelos se mostraban en armonía con la naturaleza y en respeto con el entorno.

Al llegar el mediodía, con Truffe decidimos ir a la piscina.  Allí era estrictamente obligatorio no utilizar ningún tipo de prenda, así que no tuvimos más opción que perder la vergüenza y el pudor y aceptar la desnudez. Al principio creíamos que sería más difícil, sin embargo resulto ser más fácil de lo que imaginamos y en tan solo unos segundos nos adaptamos a las nueva realidad, sintiéndonos libres con nuestro cuerpo sin vergüenza a mostrarnos y aceparnos tal cual somos…

Fue en este momento que nuestras cabezas se llenaron de reflexiones e ideas. ¿Cuál era la razón de esta desnudez? ¿Porque era importante, en lo personal, vivir esta nueva experiencia con el naturismo? ¿Qué es lo que nos aportaba en nuestra experiencia y aprendizaje personal? Todos estos interrogantes no llevaron a meditar y crear ciertos juicios personales sobre la práctica del naturismo.

La primera reflexión giro en torno al acto mismo de vestir, el cual no representa un acto banal sino que es un acto lleno de significados. Al vestirnos, consumimos identidad. A través de la ropa nos comunicamos, transmitimos representaciones y mostramos nuestra pertenencia a determinado grupo social y situación económica. En este contexto, las diferencias no son naturales sino artificiales, construidas socialmente. Muchas veces, incluso llegamos a la situación de juzgar a las personas tan solo por lo que llevan puesto y su manera de vestirse, lo cual es algo superficial que poco dice sobre la verdadera esencia de las personas. Por este motivo encontramos que el hecho de estar dentro de un grupo donde la desnudez era la regla, permitía que las diferencias solo fueran aquellas que nos da la naturaleza por razones de edad y características fisiológicas tornando las relaciones entre las personas más igualitarias.

Otra reflexión que se nos vino a la cabeza fueron las consideraciones en torno del cuerpo. Lamentablemente, en nuestra sociedad occidental, tendemos de manera inconsciente a asociar al cuerpo con ciertas connotaciones negativas e ideas peyorativas que consideran al cuerpo humano como un objeto del pecado, la lujuria, la obscenidad y el vico. En este contexto, la desnudes es tan solo sexo y pornografía…

Sin embargo, el cuerpo humano es algo hermoso, digno de respeto y la desnudez es algo completamente natural, así venimos al mundo y no deberíamos porque tener vergüenza de ello. El cuerpo no debería ser visto como un objeto prohíbo, del mal, que debemos ocultar para evitar ciertas conductas “pecaminosas”. Con estas creencias, son generalmente las mujeres quienes más sufren, dado que lleva a considerar las victimas como las “culpables” de la existencia de impulsos incontrolables en los hombres como lo demuestran muchos discursos que criminalizan a la mujer frente a actos de violación.

Cuando aceptamos la desnudez como algo natural descubrimos que el cuerpo sin ropa no es algo excitante por sí mismo y que ello no implica directamente sexo. Al contrario, es justamente la vestimenta quien despierta el deseo al esconder ciertas partes del cuerpo, dado que lo oculto llama aún más nuestra atención. Además, la represión de la desnudez favorece el negocio y la industria de la pornografía, la cual hace de la desnudez un equivalente de sexualidad.

Para terminar, el ultimo pensamiento que se nos vino en mente fue la importancia de aceptarnos a nosotros mismos, amar nuestro cuerpo y no sentir vergüenza de mostrarnos tal como somos, flacos, gordos, jóvenes, ancianos, blancos, negros…Desgraciadamente, hoy en día, nos bombardean con imágenes de mujeres y hombres perfectos, nos venden sueños imposibles, estereotipos de belleza creadas por la publicidad que ni siquiera las modelos son capaces de alcanzar dado que incluso ellas para cumplir con estos parámetros deben someterse a numerosas cirugías estéticas, horas y horas de gimnasio, miles de productos cosméticos y dietas inagotables, a lo cual se suma la magia del photoshop que mejora aún más estas mujeres que han sacrificado sus vidas al servicio del marketing, la publicidad y un mundo de la belleza donde se pierde el verdadero sentido de la felicidad.

De esta manera ¿cuantos jóvenes son empujados hacia la anorexia, la bulimia, la pérdida de autoestima, la confianza en sí mismas e incluso la depresión al no poder alcanzar estos ideales de belleza que nos venden como sinónimos de bienestar y felicidad? Ni hablar del desprestigio por la ancianidad en el mundo de la eterna juventud, donde todo debe ser hecho para evitar esas canas o arrugas de más. La vejez ha dejado de ser vista como un sinónimo de sabiduría y una reliquia de historias y experiencias por contar. El cuerpo del anciano debe ocultarse porque no responde a lo “estéticamente bonito”. En este sentido, el naturismo rompe con esta visión de lo estético y revaloriza el cuerpo en su integralidad como algo hermoso más allá del sexo, la edad y nuestro aspecto físico. Aprendemos a amarnos a nosotros mismos tal como somos y perdemos esa vergüenza y pudor creados por un mundo que sataniza el cuerpo y lo desprecia cuando no cumple los parámetros de belleza socialmente establecidos.

De esta manera comprendimos que la desnudez no era algo perverso, sino algo bello, sano y natural. Con Truffe creemos que esta experiencia aporto muchas cosas nuevas a nuestro aprendizaje y crecimiento personal y entendimos que la desnudez no era solo el simple acto de quitarse la ropa sino algo mucho más complejo que significaba romper con las costumbres, las creencias socialmente construidas en torno del cuerpo, los miedos y la vergüenza a nosotros mismos.

Truffe & Tango

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